Extracción de aceite de cannabis rico en CBD con etanol puro

La forma más habitual de obtener aceite de cannabis es mediante diferentes tipos de extracciones, lo que supone conseguir los cannabinoides con el solvente más adecuado. Esos cannabinoides son insolubles en agua, pero se separan muy bien en ciertos disolventes orgánicos como el butano, el alcohol o las grasas.

Habitualmente el butano es recomendable porque da buenos resultados y grandes rendimientos, pero hay muchas clases diferentes y obtener gas de buena calidad suele ser difícil (aparte de algo peligroso). Por su parte, el etanol absoluto es muy eficaz debido a su pureza, porque arrastrará componentes indeseados como la clorofila (que supone una buena proporción del peso de la hierba en seco) y porque es mucho más manejable.

A continuación mostramos cómo realizar una extracción de aceite de cannabis con etanol absoluto. En concreto, nos centraremos en marihuana medicinal con alto contenido en CBD. Hay que tener en cuenta que por cada cien gramos de marihuana que utilicemos se conseguirán aproximadamente ocho de aceite.

Hay que tener en cuenta que el etanol es inflamable, así que es necesario tomar todas las precauciones posibles. Además, se aconseja realizar el proceso fuera de casa, al aire libre.

También hay que conseguir etanol líquido con el 99,99 % de pureza y una malla de 45 micras, donde habrá que depositar el cannabis. Habitualmente, en cualquier extracción se quiere sacar provecho de la hierba de poca calidad con la que contamos, pero en este caso ocurre lo contrario: se pretende obtener material a partir de plantas de máxima calidad y se conseguirá gracias a una rápida pasada por el disolvente de los cogollos sin triturar, puesto que una gran concentración de cannabinoides se encuentra en la parte exterior de las flores.

Para comenzar el proceso, se coloca el líquido en un recipiente abierto en la parte superior. Después, se mete la hierba en la malla. Esta se cierra y se introduce dentro de la solución durante aproximadamente 30 segundos. Es importante que el “lavado” de la materia vegetal no se dilate pues se arrastraría demasiada clorofila y otros componentes que estropearían las propiedades del extracto. En este sentido, también suele recomendarse enfriar el etanol.

Transcurrido ese periodo, hay que sacar la bolsa y escurrir el líquido de forma ligera. Se obtiene una mezcla de color verdoso formada por el etanol y restos de la planta que se haya utilizado.

La solución está lista para ser filtrada. Lo haremos con la ayuda de un embudo, un filtro de carbón activo y un matraz. En nuestro caso nos ayudaremos de una bomba de vacío. De este modo se eliminan las partículas que no sirven para el producto final. Seguramente sea necesario volver a filtrar, porque se habrán colado algunas partículas vegetales.

Una vez completado el proceso, hay que verter el resultado sobre una bandeja, con el fin de facilitar la evaporación de la mezcla. Esta puede acelerarse introduciendo el recipiente en un horno con temperatura baja durante el tiempo necesario, sin excederse (es mejor no superar los 40 grados), para que el producto no pierda su sabor ni su aroma.

Finalmente, hay que dejar reposar el aceite durante 72 horas. Tras ellas podrá comprobarse que el líquido, que antes casi rebosaba la bandeja, ahora se ha reducido y convertido en una especie de aceite grueso, con apariencia de miel dura y de color marrón oscuro.

Este aceite de marihuana medicinal alcanza el 53,06 % de CBD y el 25,48 % de THC, aunque los resultados dependerán de cada caso y de la variedad de marihuana utilizada. Como en cualquier tipo de extracción, se recomienda guardar el producto en un lugar seco, sin aire, fresco y oscuro, como envases al vacío o herméticos. De esta forma el aceite de marihuana medicinal con CBD conservará todas sus propiedades, no se verá infectado por ningún tipo de agente externo ni se oxidará por la acción del aire.